Bomba de agua instalada en un pozo perforado en Misiones

Calidad del agua de pozo: cuándo y cómo hacer un análisis

Que el agua de un pozo salga cristalina no significa que sea apta para beber. Muchos problemas de calidad, como bacterias o ciertos minerales disueltos, no se ven, no huelen y no cambian el sabor. Por eso, después de perforar un pozo y cada tanto durante su vida útil, conviene hacer un análisis del agua de pozo. Te explicamos cuándo hacerlo y cómo interpretar lo básico.

Los dos análisis que se recomiendan

Análisis bacteriológico

Busca la presencia de microorganismos que indican contaminación, como las bacterias coliformes. Es el más importante cuando el agua se usa para beber, cocinar o preparar alimentos. Una muestra mal tomada da resultados engañosos, por eso hay que seguir las indicaciones del laboratorio: frasco estéril, manos limpias y llevar la muestra rápido y refrigerada.

Análisis fisicoquímico

Mide características como el pH, la dureza, la turbidez, los sólidos disueltos y la presencia de ciertos elementos, por ejemplo hierro, nitratos o cloruros. Sirve para saber si el agua es apta para consumo y también si puede dañar cañerías, bombas o electrodomésticos.

Cuándo conviene analizar el agua

  • Después de terminar un pozo nuevo y antes de empezar a beberla.
  • Una vez por año, como control de rutina, si el agua se usa para consumo humano.
  • Después de inundaciones, crecidas o obras cerca del pozo.
  • Si cambia el olor, el color o el sabor del agua.
  • Si hay una cámara séptica, un corral o un campo con agroquímicos cerca.
  • Si alguien de la familia tiene problemas digestivos sin causa clara.

Señales que puede notar cualquiera

  • Color marrón o rojizo: suele indicar hierro o sedimentos.
  • Olor a huevo podrido: puede deberse a compuestos de azufre.
  • Sarro blanco en canillas y calefones: indica agua dura, con mucho calcio y magnesio.
  • Turbidez o arena: puede ser un problema del pozo o de la bomba.

Qué hacer si el análisis sale mal

No siempre hay que abandonar el pozo. Dependiendo del problema existen soluciones: limpieza y desinfección del pozo, mejora del sello sanitario, filtros para hierro o sedimentos, ablandadores para dureza o sistemas de cloración. Lo importante es identificar la causa y elegir el tratamiento adecuado, sin improvisar.

Cómo proteger la calidad del agua

  • Mantener la tapa sanitaria bien cerrada y la cabecera del pozo sobreelevada para que no entre agua de escurrimiento.
  • Respetar las distancias a pozos negros, cámaras sépticas y corrales.
  • No guardar combustibles, abonos ni agroquímicos cerca del pozo.
  • Limpiar y desinfectar el sistema cuando se hace alguna reparación.

Si estás por perforar o ya tenés un pozo, en El Pimpollo Perforaciones te asesoramos sobre protección sanitaria, análisis y tratamiento. Escribinos desde la página de contacto o por WhatsApp.

Leave a Reply

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *